Cros U de Maig (1 de Mayo de 2019) en Artés



Miércoles 1 de mayo participé en el “Cros u de maig d’Artés”. Un total de 10.250m con 250m+, con alguna zona un poco técnica.

El año pasado ya participé (Cros 2018), me llevé muy buenas sensaciones, y aunque es una carrera agónica, me llevé un primer puesto con 47′. Este año no iba a participar, Artés me queda a 1h30′ de casa, y no tenía la idea de hacer ese trayecto por una carrera tan corta.

Pero días antes de finalizar las inscripciones, la organización se puso en contacto conmigo, me regalaban un dorsal por haber quedado primera el año anterior. La verdad que me planteé regalarlo, pero al final decidí que participar sería una buena opción. Un entreno de calidad. No estoy entrenando Cros, así que sería durilla, pero probaría.

Antes de la carrera ya no me encontraba bien. Llevaba dos semanas con antibióticos, y encima me acababa de bajar la regla esa misma mañana. Me sentía débil, vacía de piernas. Pero lo iba a intentar.

Le metí caña desde salida, pero muy malas sensaciones desde el km 1. Piernas vacías. No me sentía capaz de aguantar ese ritmo. Iba a abandonar al km 4, mi cabeza visualizaba el regreso, el parar, el abandonar… daba la sensación que ya me había dado por vencida antes que darme una oportunidad. Hubiese sido la primera vez que abandonaba una carrera. Es cuando decidí bajar ritmo y terminarla.  “Hoy no es el día para mejorar marca, pero sí para darte la oportunidad y el aprendizaje, que al cuerpo hay que escucharlo“.

Así que al final, la carrera me llevó 54 minutos. Quedando 10a fémina. Un total de 7 minutos más que el año pasado.

Siempre orgullosa de llevar la veggieseta, esta vez me sentí decepcionada conmigo misma por no poder darle el lugar que se merecía. En la cabeza, a veces se me repite la frase como si alguien la pronunciase, “no ha podido porque es vegetariana”. Y aunque se que no es real, no me gusta dar motivos para que se utilice.

Es la primera vez que mi cuerpo dice “no” de esta manera. Así que es una nueva sensación para mi. Está bien aprender a aceptar que el cuerpo es una maquina, y no es posible que siempre esté bien para exigirle más de lo que puede dar.

Lo importante, a valorar, es el día a día. El esfuerzo y el trabajo. No siempre por ganar. Sino por ponernos a prueba, retarnos, intentando ir más allá de lo que dicen que son nuestros límites. Y sobretodo, hacerlo por disfrutar y sentirnos libres y completos.

💚💚💚


 

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