Vilaller Vertical Race -> 6km y 1250md+ (25 Agosto 2018)


DESCRIPCIÓN

Vilaller Vertical Race. Se trata de una prueba puntuable para la Copa de España de Carreras por montaña verticales GP Inov8. A la vez, es la prueba que otorga el título de Skyrunning National Championship.

Con una distancia de 6km y 1250 metros de desnivel que separan la población de Vilaller con el Tossal de la Mina.

Saliendo desde la pintoresca plaza de la iglesia de la población de Vilaller, correteando por sus calles, saldremos del pueblo dirección este, empezando así una suave subida por pista que se va convirtiendo en más estrecha, hasta coger un sendero hasta llegar a la pequeña población de Casós (1250m). A partir de este punto cogemos de nuevo un sendero hasta llegar a la ermita de St. Salvador de Casós (1500m) dirigiéndonos a las Collades dels Vedats para afrontar la última parte a e inclinada del recorrido hasta la cota 2250m del Tossal de la Mina.


Vídeo Resumen 

Web: http://events.ocisport.net/es/2018/vilaller-vertical-race-133



Mi segunda competición dentro de esta modalidad de carreras por montaña.

Por una parte me apasiona esa sensación de un constante subir, de llegar tan alto en tan pocos kilómetros. Ese cambio de perspectiva, de tiempo, de paisaje y de vegetación. Varía todo tanto y tan rápido…

Pero al mismo tiempo te ronda ese temor a que tus piernas no respondan ni aguanten ese desnivel acumulado. Esa potencia que necesitan para ascender. Ese ácido láctico transformado en dolor. Y sí, duele, porque es lo que cuesta cualquier implicación, cualquier compromiso, cualquier darlo todo…. esa mezcla de “dolor” y satisfacción. Esa recompensa, no te la da nada por lo que no te hayas esforzado. Para mi, si no te entregas a ese momento que decides vivir, das las gracias y sonríes, no conseguirás jamás la Paz, TU PAZ.



Días previos

Semana de muchísimos nervios. Sientes que no has entrenado suficiente. Has estado de vacaciones y sí, han sido en plan rutas de montaña, Azores y Parc Nacional Aigüestortes, pero aunque te has chupado mucha subidita y desnivel, específico no sabes si has hecho suficiente, y ahí no sabes si son nervios de carrera o culpabilidad por no haber hecho más. Aunque ese “suficiente” es siempre muy relativo. ¿Qué es demasiado y qué es poco?…

Me sentía muy agotada, pesada de piernas y con molestias estomacales. No sé por qué lo achaco también a las vacaciones y al haber estado muy descuidada con la alimentación.

El gluten no me sienta muy bien, y no le he estado haciendo mucho caso durante los últimos dos meses. Así que decidí como mínimo el jueves, viernes y mismo día de carrera eliminarlo por completo junto con el azúcar refinado. Y aunque parece que no, el malestar e hinchazón estomacal remitieron y comencé a tener un poco más de energía. La pesadez de piernas lo achaco a otra cosa. Aun estoy experimentando, así que entre la buena hidratación, con agua de mar, y el aumento de hidratos, me hace pensar que todo se debía a la carga de glucógeno.

Debido a la salida en bicicleta del martes tenía molestias en el hombro derecho, no podía casi girar el cuello. Es algo que me suele pasar, supongo la postura de la bici no me viene muy bien. La molestia estuvo ahí hasta el sábado, así que era algo que debía aceptar y cargar con ello en la carrera.

También ha sido la semana de los vídeos de motivación. Las vocecitas del “no puedo” y del “no he hecho suficiente”, pueden ser muy pesadas. Y unos vídeos, aunque estén concebidos para una gran masa, y no especialmente para ti, te sirven para coger aquello que te resuena, y te da confianza para creer en ti. Que has hecho realmente suficiente, que estás preparada, y que en realidad no vas a perder nada. Como me dijo mi compi Silvia, “estás aquí para aprender y coger experiencia. Nada puedes perder”, y aunque parezca mentira, esto me relajó bastante.



Todo es un SÍ. Si acallas al “no puedo”, sonríes y miras de reojo al Miedo y la Inseguridad”, y les dices “hoy lo siento, pero os quedáis un paso por detrás de mi. Hoy no me alcanzaréis”.

Que puedes dar MÁS, clavándote en el Presente, en el Ahora, en adaptarte, en improvisar sin pensar en Después. Ese no existe, y encima jamás será como lo imaginaste.

 



Como la competición era el sábado a las 17’30h en Vilaller, el Viernes por la tarde, maleta y tren. En Vilanova me recoge Silvia. Iremos en su autocaravana. Es la primera vez que viajo y duermo en este tipo de vehículo. También es la primera vez que voy con una compi a competir. Me hace muchísima ilusión. Es un cielo. Ella tiene muchísima experiencia. Todo lo que me puede aportar es sabiduría y esa energía tan positiva. Yo estoy tan nerviosa que solo espero no taladrarle la cabeza demasiado. Pero me parece que va a serme muy, muy difícil esconderlo y contenerme. Pobrecita, jijijijiji

Dormir… cama nueva y campanario al lado. Un poco difícil, pero se hizo lo que se pudo. Sábado por la mañana vueltecita por el pueblo, y ya con ganas de que empiece todo. Eso de correr por las tardes me cuesta un poco más que si es por la mañana.

Fuimos a mirar un poco por dónde iba la carrera y nos pasamos por el río. Eso de sentirte las piernas pesadas, y después de sumergirlas en el agua super fría del río, es una regeneración total, jijijiji.

A mediodía llegó Jordi, así que comimos en la autocaravana los tres. Después al hostal, allí intenté relajarme un poco tumbada en la cama. Pero desde buena mañana, un dolor de cabeza me tenía bastante molesta. Ya imaginaba que me pasaría, en cuanto hay un mínimo cambio de presión, yo lo achaco muchísimo. Estamos a unos 1000m de altura, y además el tiempo no está muy definido. Las nubes en lo alto amenazan con lluvia. No está claro si lloverá antes, durante o después de la carrera. incógnita total.

Dudaba bastante en cómo ir vestida, si me abrigaba demasiado pasaría calor y con ella me agobio bastante. Y si iba demasiado ligerita pasaría frío si se ponía a llover. En el último momento, al llevar el chaleco resulta todo mucho más fácil. Ropa puesta: pantalones de trail, compresores en gemelos, la camiseta de tirantes del equipo de triatlon y los manguitos por si el frío o escalar con las manos. Y guardado en bolsillos el móvil con bolsa hermética, buff, cinta para las orejas y guantes. Paraviento y frontal, material obligatorio, en una bolsa hermética, para que no se empapen del sudor ni si llueve, en un bolsillo trasero. Todo, sin excepción, me vino genial para el descenso, hacía mucho frío allí arriba. Como Reservas, aunque se suponía que había un avituallamiento a los 3,5km: medio litro de agua (agua, agua de mar y magnesio). Bolsita pequeña con dátiles y dos geles.



En esta carrera me dio por contar pasos hasta 10 y volver a empezar 1, 2, 3, 4… Se me ocurrió de repente, pero me funcionó. Me hacían estar concentrada, marcarme pequeños objetivos y llevar un ritmo de pasos soportable para no quedarme sin piernas.

No miré el reloj porque prefería estar centrada en dónde estaba y no en lo que faltaba. Sabía que el avituallamiento estaría al km 3,5 así que fui esperando a mirarlo. Conforme iba pasando el tiempo me fui impacientando un poco, y justo en 3’5km miré el reloj.

Esperaba en no mucho ver el avituallamiento. Justo en el 4’5 km ahí estaba, dudé si parar, hice un repaso mental rápido de lo que llevaba. Me quedaba un gel que resguardaba para la última subida de 1km y 500+, que al final solo me tomé medio, me quedaban dátiles y unos 250ml de agua. Cogí un dátil que fui mordisqueando y seguí adelante sin parar.

El último km con 500+ se presentó ante mi. Era impresionante mirar hacia arriba. Una energía extraña parecía que me iba frenando, como un “no quiero empezar a ascender eso”, “no podré”, “qué dolor”…, me di cuenta de ese pensamiento negativo y lo anulé.

Lo cambié por, “Empecemos con ello, poco a poco, paso a paso, de banderilla amarilla en banderilla y contemos pasos de 10 en 10. Más tarde o temprano llegaremos, así que empecemos con ello lo antes posible”.

La llegada a meta me sentí tan satisfecha, tan orgullosa, tan en paz… Miraba a mi alrededor y era tan increíble lo alto que estábamos, lo pequeño que se veía todo. Me había esforzado al máximo, hecho todo lo posible, y sobretodo, no había permitido al “no puedo” que me convenciese de ello.

En la cima, el Dolor de cabeza se intensificó bastante. Parecía que me estuviesen clavando agujas en las sienes. Así que me abrigué con todo lo que llevaba encima, para empezar a descender. Hice bien en cargar con ello toda la carrera. Pero antes esperé a Silvia, por la cual estaba bastante preocupada.

No sabía si le había pasado algo. No llegó mucho después, me tranquilizó bastante. Me comentó que no se había encontrado muy bien durante la carrera, para mi, llegar a meta encontrándose tan mal, es toda una luchadora. También llegó Jordi, que no competía, pero quiso subir. Él cree que no, pero se está poniendo super fuerte 🙂



👉 Comparando con el Km Vertical de Roquetes. A considerar en próximas carreras:

  • Calentar unos 10′ antes de la carrera.
  • Carga de glucógeno. En la salida me sentí las piernas muy pesadas, pero durante la carrera me fui sintiendo más ligera y con todavía fuerzas para afrontar la prueba. Me acuerdo que en Roquetes me sentía super ligera al inicio. Pero en realidad iba tan vacía que las piernas no me respondieron a lo largo de la prueba.
  • Buena hidratación durante la semanal (agua de mar).
  • A nivel mental todo lo dicho anteriormente. Vídeos de motivación y control de las vocecitas, jijijijiji.

👉 Otras consideraciones:

  • Aunque tenía algunas molestas en la espalda, me han permitido mantener la posición inclinada en las subidas. Tuve alguna molestia el día anterior por el viaje y las horas sentada, y tenía alguna duda si me respondería bien. Pero tuve suerte en esto.
  • En Roquetes me mareaba y no podía trotar cuando el terreno lo permitía, en esta sí que me fue posible y me venía muy bien para cambiar postura y descargar las piernas.


👉 Resumen 👈

Muy satisfecha de cómo ha ido todo. La he disfrutado. En todo momento, he intentado dibujar una sonrisa. Solo esa sonrisa te hace ver las cosas desde otra perspectiva. Es como si ascendieses más allá del dolor y la queja. Es impresionante.

Aunque muy nerviosa durante toda la semana y el día, en salida me centré en el Aquí y Ahora. En cada momento, aceptándolo. Me acordaba de los vídeos que había visto y escuchado durante la semana, incluso me hice alguna marca en la muñeca por si se me olvidaba. Siempre me dibujo algo que me recuerde y me motive.

El constante , puedo y todos los fantasmas hoy me persiguen pero no me alcanzarán, los dejo atrás. Y el +, ahora puedo un poco más, pues apreto. El último km, el más duro ya llegará, ya me gestionaré, pero ahora estoy aquí y es lo único que me preocupa“.

Mi objetivo era llegar en 1h40′, ya había mirado resultados del año anterior y parecía más dura que la de Roquetes. Al llegar a meta me impresionó haberla terminado en 1h 25′. Comparando resultados de Vilaller con Roquetes, la mayoría han hecho entre 4′ y 11′ más que en Roquetes. Me alegra ver que he hecho 8′ menos. En Roquetes me quedé a 30′ de la primera, la primera, y en Vilaller a 17′.

En realidad 2 verticales no da para ver si en realidad he mejorado, pero compararlas me ayuda a motivarme y sentir que estoy un poco mejor.

Como en tantas carreras, unos días te sientes mejor, y otros derrotada. Pero de todas, sin excepción se aprende y se consigue fortalecer mente y cuerpo.

Y ahora, a seguir trabajando, disfrutando, compartiendo y aprendiendo.


Vendita locura, la de estos locos inconscientes 😜😜

❤️❤️❤️



 

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