HalfXS de Vall de Ribes (21 y 22 de Abril de 2018)



2 carreras, 2 días, 2 etapas
La suma de los 23km con 1800+ del sábado, y los 25km con 1500+ del domingo.
Un total de 48km con 3300m+


"No temas a la oscuridad. Es parte de la luz.
 No temas a la muerte. Es parte de la vida.
 No temas a tu miedo. Es parte de tu valentía."
 (Cristina Mánez Rams)

Nerviosa? Bastante. El tobillo me la puede jugar. Hace un par de semanas que me lo he vuelto a torcer, el de siempre, el débil, y de la manera más tonta. Por suerte ha sido un esguince leve, pero de nuevo es un toque de atención que te remarca uno de tus puntos débiles. Me lo he estado cuidando lo mejor que he sabido, hielo al terminar el día, calor con la manta eléctrica al acostarme, piernas en alto para mejorar circulación, masajes, alguna crema, algo de propio sin forzarlo…

Intento no pensarlo mucho, pero es imposible. Vall de Ribes está ahí, y se me puede escapar de entre los dedos en un plis como la Maratón de Tarragona. No puede estar pasando otra vez, no, no puedo vivirlo de nuevo… Pero solo tengo dos opciones, decidir no participar, que parecería ser la más “racional e inteligente” para algunos, o ante esto tirar hacia delante, asumiendo los riesgos, y aceptando que una nueva torcedura en medio del recorrido sería una retirada segura.

Así que me paso la semana buscando maneras de hacerme un vendaje para protegerlo y sentirme algo más segura, y ese darle vueltas no me deja desconectar de ese tobillo. Todos los vendajes me agobian, me oprimen y me molestan. No encuentro la manera, ya asumo que iré molesta todo el recorrido.

Al mismo tiempo, siento que no es sólo eso, no solo es el tobillo, hay algo más, no me reconozco. Estoy demasiado negativa, en un bucle demasiado cerrado, me siento triste, con mucho miedo, ansiedad y muy, muy pesada. Hay una lucha conmigo misma; no puedes, no terminarás, te lesionarás, la vas a cagar, eres una inconsciente, vas a quedar la última, qué vergüenza… y otra voz que le dice, es una carrera dura, mi objetivo no es competir, es disfrutarla, terminarla, observar y aprender… Y claro, cuando el mismo día de carrera, nada más levantarte te das cuenta que te está bajando la regla…. Buá, lo entiendes todo. Así que habrá que aceptarlo y “pa lante”. No estoy ni a un 60%, pero hay que intentar salir de ese horrendo bucle de negatividad, porque eso no soy yo.

Así quedó al final de la primera etapa 😛

El vendaje, el cual no había encontrado ninguno que me fuera cómodo durante la semana, mágicamente el sábado, vistiéndome y antes de la carrera se me ocurrió probar una nueva manera. Como les digo a mis alumnos, “si algo no te funciona, prueba hacerlo diferente, es la única manera de conseguir un nuevo resultado”. Supongo he tenido grandes maestros como mis padres, que entre curas y vendajes, algo de toda su sabiduría me he quedado :-). Pues de todos, es el único vendaje que me agarró perfectamente el tobillo y no me molestó ni agobió hasta terminar las pruebas.


SÁBADO 21 de Abril de 2018



En la salida del sábado me doy cuenta que me he puesto detrás del todo. Buá, menudo error. Adelantar a todos los que iban con bastones, un desgaste extra. Asumo mi error, y nota mental “mañana no me ha de pasar”, jijijiji

Y aquí, en la salida, me emociono tanto por estar ahí que me cae alguna lágrima. Durante el recorrido, cada km, sentía que era un regalo, una bendición, aquí sigo y voy sumando. Estoy ahora, presente, sin pensar en lo que queda. Porque lo que queda, si hay un traspié, jamás llegará ni existirá. Sonrisa, siempre sonrisa.

Acompañada hasta el km 13 más o menos. Hablando y comentando, con los vecinos del bungalow. Con los pies casi dormidos desde el km 12 iba un poco preocupada, pero solo un poco. Tanta subida supongo. Esta subida hasta el Cim de Sant Amand veo un poco de nieve, me emociono y cojo un poco, y en mi pensamiento, “qué poquita queda”, pobre de mi, aun no sabía la que me esperaba. A partir del km 14 pierdo a los compis de carrera, y aquí empieza el descontrol, me cuesta ver las bandas y me pierdo bastante. Aquí bajada vertical con nieve, no me arriesgo a resbalar, así que culo al suelo, manguitos en las manos y me empiezo a deslizar como puedo hacia abajo. No me creo donde estoy ni lo que estoy haciendo. Cuando el miedo se convierte en felicidad te das cuenta que mucho reprimimos y mal aprendemos con los años, cuesta aceptarlo, desaprenderlo y desbloquearlo para poder seguir adelante.

Más adelante, de repente miras a lo alto y no lo puedes creer, ¿hasta esa cruz hemos de subir? en 1’5km unos 400m+. Subidita directa al Taga. uff! venga, pasito a pasito. Aunque he de reconocer que ganas me dieron de hacer una sentada y ya alguien me bajará, jijijijiji. Los últimos metros empecé a subir en vertical ayudándome de las manos, volví a tirar de los manguitos para protegerme las manos porque las plantas que había se me clavaban.

A unos pocos metros veía una chica que con un cencerro nos animaba ya en la cima. Llegué hasta ella, le cogí la mano para agradecerle estar ahí y me empezaron a saltar las lágrimas de la emoción. Me acompañó un par de metros cogida de mi mano, se lo agradecí tanto… cuando me soltó seguí unos metros más y me detuve. Ahí paró el tiempo para mí, aunque los minutos siguiesen corriendo en el crono y para los demás, la carrera para mí no contaba. Miré a mi alrededor, extendí los brazos en cruz, respiré hondo, sonreí, y seguí llorando. Observaba el paisaje, flipaba, no me lo creía, aquí he llegado, estoy aquí, buá…

Cuando estuve preparada y me tranquilicé un poco, regresando de ese momento tan mágico que había vivido, decidí que era el momento de seguir. Quedaban unos 6km, sabía que serían muy duros. La bajada muy empinada. Zigzagueando un poco por el terreno para no bajar tan en picado y pensando que el día siguiente tenía que seguir utilizando las piernas, no me podía dejar ir mucho.

De repente, a falta de 4km para llegar a meta tiré por un camino a la derecha. Sabía que llevaba a alguien con bastones detrás, porque los iba oyendo, pero en el momento de tirar por ese camino empecé a no oírlos y me mosqueé. Seguí un poco más en bajada a ver si encontraba las cintas, esperé un poco por si venía alguien, y al final decidí regresar hacia arriba y retomar el camino donde había perdido las cintas… Había perdido muchos minutos, aun así enganché al mismo chico que llevaba detrás antes de perderme. Me dijo que me había perdido, y flipé, “que no me podrías haber avisado???? – le solté entre risas” bueno, no le daría tiempo a reaccionar al pobre.

La llegada a meta para mi fue grandiosa, primera etapa finalizada. Y casi lo primero, tomarme el batido que me suelo preparar. No debo perder ni un minuto, que mañana he de continuar. Así que batido, duchita y comer. Descansar un poquito y por la tarde un paseito por el pueblo, muy bonito, por cierto.


DOMINGO 22 de Abril de 2018



Domingo, antes de que sonase el despertado ya estaba despierta. No había podido dormir ni 5h. Agujetas en los cuádriceps y algo de molestia en el tobillo. Esto me hace dudar si coger los bastones, que aún están por estrenar y no se si me estorbaran más que ayudar.

El cansancio de ayer es evidente, el malestar por la regla, dolor estomacal y el tobillo se suman a ello. Me tomo el café, y como jamás he hecho me vuelvo a acostar, me intento relajar, respirar hondo y no pensar. La mente es muy traicionera, y solo hace que traerte imágenes negativas de momentos que están por pasar y que tal vez jamás ocurrirán. Y entonces lo veo claro, estoy nerviosa, eso no lo puedo negar, pero me emociona muchísimo solo el hecho de que voy a estar de nuevo en la linea de salida, voy a pasar por lugares preciosos, y voy a compartir momentos con gente maravillosa. No se con quién, ni cuando, pero sé que va a ocurrir, y yo eso lo quiero vivir.

Intento no errar de nuevo y entro antes por el control de salida para no quedarme de las últimas, a la mitad ya me está bien. Me emociono un montón, jolín, va a ser la carrera de las lágrimas o qué??? jijijijijiji. Iniciamos con 6km de subida hasta el Refugio de Pla de l’Erola. Lo llevo bastante bien, en subidas es donde me siento más segura, me siento con fuerzas como para apretar un poquito, solo un poquito. Voy saludando a los compis del día anterior, y ya les vas poniendo caras. A veces vas hablando y no ves la cara de quien llevas detrás ni de quien llevas delante, es un poco frustrante no reconocerlos en meta cuando te saludan o te preguntan cómo te ha ido, pero este segundo día te da para hubicarlos. Y se agradece.

Ya arriba, pasando el Refugio empieza una bajada muy, muy pronunciada. Empiezo a bajar muy cauta, me empieza a adelantar un montón de gente, la que yo había adelantado en subida, jijijijiji. Y de repente una casi vertical. Tiro culo al suelo, me entra el miedo, el vértigo. Respiro, mi cabeza me habla “miedo, atrás!! bloqueo”, y yo la acallo, respiro y la empiezo a bajar sentada. No me juzgo, simplemente actuo hacia delante, sin arriesgar y sin crearme más miedo, porque de pie no la voy a bajar. Otro corredor muy amable me pregunta si estoy bien, se agradece, ojala le pudiese haber dado las gracias a la llegada. Va con bastones y se queda detrás de mi. Yo le digo que tengo vértigo, pero que no se preocupe, que poco a poco, la bajaré. Me dice que se espera, que irá detrás de mi y me acompañará, me va animando. Cuando llevo un trozo recorrido le digo que siga adelante, que puede llegar mucho antes si no pierde más tiempo conmigo. Le cuesta varias de mis insistencias y al final sigue adelante. Gracias, gracias de verdad por invertir ese tiempo en acompañarme.

Sobre el km 14, antes de Queralbs, una cascadita, una pasada. Me quedé parada mirándola, enserio he de cruzar por ahí??? no me habré perdido de nuevo? :-P, mojadísima, agua congelada. Y aunque la venda del pié se me empapó, se me enfrió y me molestó un poco el pie, fue una pasada!!!

Los últimos km de esta etapa se me hicieron un poco pesados. Eran de bajada y tenía que ir muy, muy atenta en no tropezar o tener un mal traspié. Y la llegada a meta… súper emocionante, que digan por megafonía tu nombre, y te esté esperando tu chico, gente del Club, tus compañeros, aquellos que has compartido momentos en la carrera, y que vengan a saludarte, les abrazas, qué grandioso todo!!!


Por mirar tiempos, fueron un total de 8h10′. La primera etapa de 23km con 1800d+ me llevaron 4h14′, con pérdida incluida, y la segunda etapa de 25km con 1500d+ me llevaron 3h56′. De 8 mujeres participantes, fuimos 5 en finalizar las dos etapas, quedando en 4ta posición.



Analizando…

Estuve a punto de llevar los bastones, por ayudarme con lo del tobillo, y aunque no los había ni estrenado, mi entrenador me lo recomendó, me iban a ayudar mucho para no cargar tanto las piernas. Me los llevé, pero al final decidí no utilizarlos, la competición no es momento de probar materiales en los que no dominas la técnica. Y sí, te dicen que ganas segundos, minutos, que no cargas las piernas y te ayudan muchísimo. Y sí, aprenderé a utilizarlos. Pero a modo de reflexión, qué sentido tiene ganar esos minutos, qué sentido tiene no cargar las piernas, qué sentido tiene ir separado del suelo, porque a mi modo de pensar no respetas y no llegas a valorar a la montaña, su grandiosidad y su dificultad. No me arrepiento de haber perdido las piernas bajando, ni subiendo, ni escalando con las manos clavándome las plantas en las manos, ni haber bajado a modo trineo por ella, por las hojas, por las piedras, por la nieve, sintiendo su frío, su calor, su humedad y el barro metido entre las uñas… Todo ello me ha permitido vivir solo una parte de lo que es “la Montaña”, su presencia, su paz, su conexión, su esencia…

Cuando no vas por tiempo, no sientes la presión de la competición, porque no te es posible por condiciones en las que te encuentras, vas solamente a vivir cada momento, intentar ser finisher, y llegar a meta es un sueño, todo se transforma. Lo único a tener en cuenta es el corte de horario, no poner en mal sitio el pie y no arriesgarlo para estar mínimamente bien para las dos carreras es fundamental. Ningún pique ni ningún pensamiento de ganar pasan por tu mente. Solo un instinto de sobrevivir y no arriesgar. Ese relax entrecomillado te permiten disfrutar el presente, cada km sumado das las gracias. Esto me ha permitido parar a contemplar el paisaje, extender los brazos, respirar hondo y sentir la plenitud. En los momentos de ponerse difícil la cosa como la subida al Taga u otras muy prolongadas, o las bajadas con nieve o por terreno difícil, sonreía y daba las gracias por estar ahí. Jamás me he emocionado tanto en la salida, ni en cada km sumado cuando me veía ahí, aquí estoy, siguiendo ahí.

Me ha costado mucho escribir esta crónica, es difícil expresar con palabras las emociones que he sentido y que me siguen embargando durante los días posteriores. De momento no me he inscrito en ninguna otra competición. De momento no. Quiero seguir sintiendo este “no tiempos, no crono”, este pararme si me apetece, sin ansiedades ni querer llegar antes. Sin querer adelantar a nadie. Este estado presente, zen… quiero seguir aquí de momento. Porque cuando estás ahí se te olvidan los males, las quejas, las excusas, el no puedo, el no llego… y estás ahí, con la simplicidad de estar, de dar las gracias y de sentirte enamorada, plena y completa.

Gracias a quienes me han animado y acompañado desde la espera como mis padres y Jordi, y con quienes he compartido parte de este camino como Vicky, Edu, David, Marta, el chico de los bastones… Y muchos más, claro está. Esto es lo que me guardo como un gran tesoro.



Siento GRATITUD,
Hacia el universo, hacia la naturaleza, hacia ella.
Ella que está ahí, simplemente es ella, y ES.
Te permite y te bendice a cada paso, tú realmente no decides nada.
Gracias por darme un poco de tu paz, tu conexión, tu presente, tu belleza…
Tú cambiante, tú majestuosa, tú observadora, tú respetuosa,
no necesitas demostrar NADA, ni más ni menos, aceptas, te adaptas,
y por eso eres tú, “La Montaña”.


Siempre esfuérzate al máximo, si tú quieres.
No te concentres en adelantar a quien crees va delante,
sino has perdido, has caído en la trampa,
te has perdido, ya has muerto.
Has apartado la mirada de tu camino, esa no es tu vida.
La has concentrado en un ego que te irá consumiendo.
Céntrate en tu camino, huélelo, saborealo, rielo y súfrelo si quieres.
Tal vez, quien va delante ya lo hizo con la suya,
o tal vez, vaya perdido y tú le sigas detrás.
Tu vida, tu responsabilidad, sin excusas ni justificaciones.
Tú decides por ti.




Información de las carreras y Tracks:

http://www.espaitrail.com/vall-de-ribes-xtrem-series/



 

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