Maratón de Tarragona. Qué “a punto” estuve…


Un sueño. Una meta inalcanzable. Una figura a la que admiras, mi padre, y el que en parte, sin haber dicho nada, sembró desde bien pequeña esa semilla de un “tal vez, algún día muy lejano…”. Pero ese día tan lejano se ha hecho hoy un “ya estoy aquí”…


Así, más o menos, me hubiese gustado empezar la crónica una vez finalizada mi primera maratón. La maratón de Tarragona del 28 de Enero. Pero no va a ser así. No ha podido ser.

Si digo, que tengo esa “especial fijación” en las maratones por mi padre. He de decir también, que ese “especial aprecio” a Tarragona, es por mi madre. Hubiese sido la simbiosi perfecta…

Después de seguir todos los entrenamientos, de aumentar mi seguridad. De deshacerme de parte de mis miedos y poner mi cuerpo a prueba… ha sido un “demasiado a prueba”.

La semana de antes de la maratón, en lugar de ir reduciendo intensidad, mi cabeza seguía con “da más”, algunos de mis pensamientos empezaron con un “no se si podré”, pero eran acallados por otros del tipo “apreta más y no te quejes”.

Me educaron con el “da todo lo que puedas, y cuando creas que así ha sido, aun puedes dar un poco más”. Supongo que ese “un poco más” ha llegado a tal punto con los años que ya no se distinguir ni reconocer si en mi día a día, y en muchas de mis tareas cotidianas se ha convertido en “un poco demasiado”.

El sábado 20 de enero, la última tirada de 18km, no se me ocurrió otra que salir en ayunas muy tarde, a las 10h y pico, además de deshidratada. Y no solo eso, sino que se me fue la pinza, y un progresivo se convirtió en un “fuerte” desde el principio. Intentaba reducir, porque sabía que no iba bien, pero al mismo tiempo me decía a mi misma “soportalo, porque el día de la maratón has de gestionar esto y lo que te digas a ti misma va a ser decisivo”.

He de reconocer que me tomé esa última salida y la del test del miércoles, como un entreno de la cabeza, y no como un entreno en sí. Pero no me he dado cuenta hasta después. Cuando vas tan acelerada en tu día a día, y no descansas lo suficiente, no te das un tiempo para analizar y todo suma en tu contra.

Terminé el entreno y guai!!, ya estaba, la semana siguiente solo serían salidas cortas de 8k y 6k. Ya estaba decidido, ya estaba todo hecho. En ese momento solo pensaba en comer, ¡¡qué hambre tenía!!!, pero antes, y como siempre, me puse a estirar. Estuve a punto de no hacerlo, por pereza, jajajajaja. “Anda, estira y no seas perezosa. Recuperarás mejor”. Y como siempre, estiré. Pero como nunca me había pasado…, como si se hubiese roto una cuerda, pero en mi propio cuerpo, el isquio.

No me dolió, pero me costaba andar después. En realidad no le di casi importancia, o no quería dársela. Pensaba, o quería pensar, que había sido un tirón. Me puse hielo, alguna crema, me hice un poco de masaje… Y aunque iba un poco coja fui a dar una vuelta.

El domingo tenía un poco de molestia todavía, pero me encontraba mejor. Estiré un poquito, pero con cuidado, di una vuelta, aunque notaba que perdía fuerza cuando andaba y no podía levantar la pierna. Pero haciendo casi vida normal.

Lunes a currar, todo el día de pie. Pero algo no iba bien, lo notaba. Le pedí a mi entrenador que me pasase el número de su fisio y muy amables por la tarde me atendieron. Yo seguía con el “es un simple tirón, domingo maratón”.

Pero en la consulta, el fisio fue muy claro en todo. Rotura fibrilar y dos semanas de no hacer nada de nada. Reposo. Yo como siempre doy opciones, “… y elíptica, y bici y nadar…?” NADA de NADA. Menudo chaparrón. La he cagado y gorda. Después de esto vino el masaje de descarga, que en mi vida me habían hecho, y lo apunto como un OBLIGATORIO a partir de ahora, porque es un suma de todas las cagadas que he hecho. Menudo empezar llevo esta temporada.

Pues nada, dos semanas de reposo, y montaña… la montaña la miro desde la ventana. Mínimo un mes sin subir, ya me dijo el fisio. Más ilusión que hacer la maratón, era terminarla y la semana siguiente subirme de nuevo a ella. Pero bueno, ahora mismo no tengo ningunas ganas. Me toca recuperación, asimilar el bache, coger fuerzas y hacer las cosas mejor a partir de ahora. (“… Que cada paso dado seguro te ha aportado los datos acertados. Las pistas para ver cuando has estado equivocado…” -> HOY de Zulú 9.30)

Me tomaré estas dos semanas para hacer otras cosas que me encantan. E intentaré descansar, que eso, creo que me lo merezco 😛


El poder de lo extraordinario y lo singular

Esta sociedad, en la que vivimos, mirando tan a largo plazo… Y sin embargo, la cuerda que nos sostiene es tan fina, tan delgada, tan frágil… en una milésima de segundo se parte sobre nuestros pies dejándonos caer. Sin redes, sin arneses, sin seguro…

La fragilidad del tiempo, del momento, de los instantes… de las miradas, las sonrisas, los gestos…

Lo que coges, se cae. Lo que cuidas, se rompe. Lo que amas, te abandona. Lo que valoras, después olvidas…

Pequeños grandes instantes son lo que nos quedan. Frágiles momentos que la vida nos regala. Es lo que hace la vida.

Es lo que hace bella la vida…



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