TRAIL ALBIOL 2017

1 de Octubre de 2017

Trail l’Albiol – 12’600km con 707m+

Llevo un mes siguiendo un entreno específico para trail, sin dejar de lado el asfalto ni las series en pista. Este domingo he participado en mi primera carrera de montaña, y espero que sea la primera de muchas más.

Creo que esta ha sido la primera vez, que la semana de la competición no me han reconcomido los nervios desde el lunes. Pero empezaron el jueves, cuando me acordé que era ese mismo domingo. Supongo que pensar que esta era la primera de muchas otras carreras, que me iba a probar, que no sabía cual era mi ritmo, que prefería reservar porque no sabía lo que me iba a encontrar, aunque intuía que iba a ser bastante técnica, y que me iba a guiar y ajustar según sensaciones, me hacía estar más calmada.

El clima no estaba muy claro. Se preveía lluvia. No sabía si me tendría que abrigar, llevar paravientos o llevar chubasquero. Tampoco tenía la muy claro si llevar riñonera, con o sin agua o el chaleco. Era una carrera que si necesitabas beber no te daban vaso, sino que rellenabas tu bidón o te daban agua en las manos. Desde el inicio, mi intuición me decía que llevase chaleco con la mitad de agua en los bidones flexibles, porque no hacen ese ruidito tan insoportable de agua cuando corres, que no parase en los avituallamientos, y que además llevase un par de geles, que aunque no estoy muy a favor de ellos, los quería probar. Y así lo hice.

La carrera era a las 10’20h en l’Albiol. El cual está a una hora, más o menos, de viaje desde Calafell. El programa fue el siguiente:

  • Levantarse a las 6’45h y tomar el café con leche de avena.
  • Preparar los bidones con agua, agua de mar y magnesio.
  • Cambiarse, sacar al perrito y almorzar a las 7’20h, tres horas antes de la carrera. Como siempre, no había manera que me entrase nada, ya sea por los nervios o porque no estoy acostumbrada a desayunar tan pronto. Aun así, había que forzarse un poco en comer. Como suelo acostumbrar últimamente, un bocadillo de hummus con pan integral de centeno.
  • Salida en coche hacia l’Albiol a las 7’50h.
  • A las 9h llegada a l’Albiol.
  • Recoger dorsales, engancharlos (la próxima vez llevaré portadorsal) y decidir si ir abrigada o no llevar nada para la carrera.

Al final la decisión fue ir en tirantes con el chaleco de trail encima. Un buff en el cuello, que me quité ya en propia salida, y aunque llevaba la música, no me la puse en las orejas en ningún momento. Preferí escuchar lo que ocurría a mi alrededor. Por si alguien caía o necesitaba ayuda poder escucharlo y atenderlo, o si me equivocaba de camino poder escuchar las rectificaciones de los compañeros, que así fue en una ocasión…

Desde la llegada a l’Albiol me costaba respirar. Lo achaqué a la ansiedad o al asma debido a la humedad. Pero me resultó extraño, jamás me había sentido con esa sensación de “ansia” en la propia carrera. Después de la carrera, pensándolo, lo he relacionado con el hecho de estar a más de 800 m por encima del nivel del mar. Normalmente, a unos 300 m ya tardo un día en adaptarme y que mi respiración sea normal. En esta caso, una hora antes de competir es casi imposible adaptarse.

En la salida notaba esa sensación de ahogo, y me agobiaba todavía más. Las piernas también, pesadas. Cómo iba a poder correr en esas condiciones? pero nada más escuchar el pitido de salida intenté acallar mi mente, respirar profundamente y simplemente correr e intentar disfrutar lo máximo posible. Por fin estaba aquí!!! y me sentía feliz. Decidí seguir mi intuición y lo que en cada momento decidiese hacer, era lo correcto. Si andaba, esa era mi decisión, si corría también.

Sólo tenía decididas varias cosas: beber cada varios km, no parar en avituallamientos y tomar un gel a los 5 km más o menos, y el segundo sobre los 10´500km, para que me pillase ya en la última subida que supuestamente empezaba a los 11km y se alargaría hasta meta.

https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=9977678

Para ser una carrera de iniciación a Trail fue bastante técnica. Senderos muy estrechos, subidas imposibles de correr, avanzando en fila porque era imposible adelantar, bajadas bastante técnicas con mucha piedra suelta y en otras ocasiones saltando de unas a otras que debido a las lluvias estaban mojadas. La segunda mitad a modo de carrera de obstáculos, mucho zig-zag, árboles caídos que debías pasar por debajo o saltar, agujeros, mucha rama desprendida, golpes de ramas que no esperas en toda la cara, cruzando dos riachuelos… y para terminar una subida de 1’5km casi en vertical, que para colmo, una espera encontrarla en el km 11, y hasta el 11,800km no está a la vista, con lo que la carrera no finaliza con 12’600km sino con 13’300km.

Hice un cálculo por encima, sin en realidad tener mucha idea. Mi objetivo principal era terminarla, y sin lesionarme, que soy muy dada a ello, jijijiji. Y mi siguiente idea, aunque en ningún momento obsesiva, era hacerla en 1’30h. Cierto es, que no miré prácticamente el reloj, más que para controlar los geles y de vez en cuando para ver si tenía alguna relación entre mis sensaciones y los km. Pensé, y me emocioné cuando llevaba 7 km y pico, casi los 8km, y el reloj marcaba 50 minutos de carrera. Pensé, que 5 km más, por mucha subida que hubiese, no me podían llevar 50 minutos más. No imaginé que la subida final fuese tan pronunciada, ni que la carrera se alargase 700 m, que parece que no, pero cuando el reloj marca más o menos la hora treinta de carrera y los 12’600km, y sigues subiendo… el choque emocional es brutal, porque no entiendes por qué aun no estas en meta!!! 😛

Hubo momentos de todo. De no mirar el reloj y disfrutar del camino, de mirar el reloj y ver que no avanzas nada debido a bajadas muy lentas o por la última subida interminable… Muchas torceduras de tobillo, con lo que me hacía apuntes mentales “fortalecer tobillos y rodillas”… No me pasó por la cabeza en ningún momento el “qué hago aquí”, sino más bien “si esto es una carrera de iniciación ya me puedo cagar en las técnicas”. Al menos, al terminar, mis compañeros, que han hecho casi toda la “Lliga Trail Tarragona Nord”, decían que había sido muy dura, muy técnica y que para nada comparable a las otras que han participado. Esto me ha dado un poco de tranquilidad, jijijiji.

Y nada, la llegada a meta brutal!! después de una subida interminable, donde el reloj ya había pasado hacía metros por meta y sigues subiendo tirando de técnica y de cabeza. Te ves en medio de la montaña y no hay nada que te indica lo que falta, ni ves casas, ni el pueblo… y de repente como subir al cielo, unos 10 metros de subida y en lo alto un grupo de personas animando, que te dicen que estás llegando. Pero tu mente te dice que no es posible, y te transporta a esas otras personas, que en otras carreras, cuando te decían que ya estabas llegando, aun quedaban un par de km. Pero no, llegada a lo alto, donde estaba este grupo de animadores y de repente divisas la plaza donde está la llegada. Casi sin piernas empiezas a correr hacia meta y jamás, pero jamás, había tenido ni sentido esa emoción… Emocionada y casi llorando… Qué felicidad!!

Y el resultado, el tiempo de carrera, para mi un premiazo. Con 1h 42’ 22”, 4a de la categoría Senior y 5a de la general femenina.

Tercera, cuarta… es solo una posición, un posible pódium. Un día te lo dan y al otro te lo “quitan”, porque puede ocurrir cualquier cosa un día de carrera. En esta ocasión, el tiempo de carrera, mis sensaciones, lo que he aprendido, mi felicidad… es solo mía y quedan solo en mi. Nadie me la puede arrebatar 🙂

Para mi, los días de entreno, son los realmente importantes. Son el día a día, el granito de arena que aportas a tu mejora, a tu vida. Que disfrutas, te retas, y aprendes que los límites están en tu cabeza, en lo que pasa por ella y en lo que en ella se cuece, en sus palabras… Te das cuenta, que a veces, esos límites no son reales, van mucho más allá. Aunque también te das cuenta, que si tu decisión de poner un límite no es por miedo, sino por una decisión firme, porque también hemos de aprender a decir “no”, es mucho más válida que las decisiones tomadas con un “sí”, no por ti, sino arrastrados por los demás y con una intención de “contentarlos”.

Aprender a ajustar el “no” por decisión no manipulada, con el “No puedo” (manipulación-engaño mental, que en ello la mente es muy hábil), es una tarea muy costosa, y que nos puede llevar toda la vida. Reconocer esos momentos, y las señales, es tarea de cada uno. Que nos hará más libres, más dispuestos a arriesgarse y más felices!!!

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