Triatlón Sprint – Hospitalet de l’Infant

3 de Septiembre de 2017

Natación: 750 m + Bici: 20 km + Run: 5 km

Y por fin llegó el día…

Semana de muchos nervios, aunque con mayor control de ellos. Tal vez por la seguridad que produce haber seguido un entrenamiento pautado, la faena ya está hecha, bien hecha. Comprobando que no falte nada de todo el material que necesito. Problemillas con la bici el domingo anterior a la TRI, así que un poco más nerviosa. El plato no cambia y en la tri hay desnivel. Me la arreglan y niquelada, mejor que nunca. Perfecta en los siguientes entrenamientos del martes y día previo a la TRI, incluso momentos antes de meterla en boxes.

El dorsal, gorro y camiseta los recojo el día anterior, el sábado, así me preparo con calma los dorsales en casco, bici y en el cinturón ese mismo día. Todo el material lo dejo preparado la noche anterior en bolsas de distintos colores según sean destinados para la parte de bici o run, ya que he de entrar con ellos a boxes. El material de la parte natación en otra bolsa distinta, ya que se quedará fuera de boxes. Ya me han comunicado que por temperatura del agua estará prohibido el neopreno.

La salida del Triatlón Sprint de mujeres es a las 10’32h. A boxes se puede entrar a dejar el material hasta las 9h, así que hay que levantarse pronto y salir de casa sobre las 7’15h para llegar máximo a las 8’15h, porque hay una hora más o menos de trayecto en coche hasta allí. Después hay que montar la rueda de la bici, probarla y dejar todo en boxes. La bici, ya está desmontada y colocada en el coche desde la noche anterior, es lo que más tardo en hacer y me tendría que levantar mucho más temprano para meterla en el coche y amarrarla bien.

Me levanto a las 6:30h, y compruebo que no he dormido ni 6 horas debido a los nervios. Primer error, no descansar un mínimo de 7 horas. Me preparo un café con leche de avena y seguidamente los bidones que llevaré en la bici. Uno con agua dulce para echarme por encima cuando vaya en la bici y así quitarme la sal del mar o refrescar las piernas si las tengo muy cansadas, y otro con una isotónica casera: agua dulce, agua de mar, zumo de medio limón, magnesio y sirope de agave para endulzar. Tal cual lo preparo para los entrenamientos que hago en bici normalmente.

También me preparo un bocadillo de pan integral de centeno con hummus casero, aguacate, tomates secos y espinacas, un poco de aceite y orégano. Siempre como algo potente unas 3 horas antes de una competición para que me de tiempo a hacer la digestión, como por ejemplo un bocadillo de este tipo. Por ello, sobre las 7’30h, cuando esté en el trayecto (no conduzco yo) comeré el bocadillo que me he preparado.

No consigo terminarme el bocadillo, no me entra, supongo que de los nervios tengo un poco cerrado el estómago. Me suele pasar, ya lo reconozco como algo normal en mi. Así que me fuerzo un poco, necesito energía, eso sí, masticándolo muy bien para que la digestión no se haga muy pesada.

Son las 8’15h, ha sido fácil aparcar, cerca hay un parking. Y perfecto, porque está asfaltado y así no he de ir con tanto cuidado cuando ponga las ruedas de la bici en el suelo con miedo a pincharlas. Bici probada, perfecta. Con la idea que algo podía fallar, la pruebo para cercionarme que estuviese en el plato y piñón perfecto para arrancar cuando la coja porque hay un poco de cuesta nada más salir hacia el circuito de bici.

Cojo bolsas y material, y hacia boxes. En esta triatlón quiero probar los dátiles, a ver qué tal en competición. Así que me he preparado unos cuantos en bolsitas, y otros los dejaré al lado de las botas de la bici para que nada mas llegue de nadar comerlos. La idea es coger una bolsita con dátiles cuando llegue de nadar y vaya a subir en la bici y la otra en run, aunque a run ya debo llegar con energía y haberlos comido cuando todavía esté encima de la bici. Masticar y correr ya he comprobado algunas veces se me hace imposible.

Siempre intento dispersarme en las salidas de cualquier carrera y llegar justo a tiempo para no ponerme aun más nerviosa. Es una costumbre que tengo desde siempre, tanto en competición como en los exámenes y otro tipo de pruebas académicas. Es una manera de no dejarme arrastrar por los nervios de los demás e intentar concentrarme en mi y en lo que voy a hacer.

Aunque han prohibido el neopreno, el día está nublado, corre aire y hace fresca. Resfriado asegurado. Pero las normas son las normas.

En salida, como he ido practicando durante el verano, ensancho las costillas y respiro profundamente. Esto me ayuda en flotabilidad, deslizamiento, mejor respiración y bajar pulsaciones en toda la prueba.

Una vez dada la salida, ahí vamos, al agua!!! Intento coger mi ritmo, mover las piernas como he estado practicando durante el verano, ya que antes no las utilizaba. Consigo hacerme con un espacio, lejos de golpes, y controlar la primera bolla para ir en línea recta y no haciendo zig-zags, que suelo ser muy dada a ello. En todo momento controlo las chicas que llevo delante, unas cuatro, muy cerca. Decido mantenerlas ahí, no acelerar para adelantarlas porque con ello hay una gran probabilidad de desfondarme y llegar cansada a la bici.

Al final salgo tercera del agua. Sonriendo en todo momento, muy contenta de la parte del agua. Disfrutando cada brazada. Para qué tanto miedo de encontrar alguna medusa, si al final ni una… Será que del frío han salido despavoridas, jijiji. Me quito gafas y gorro, y en boxes los dejo en el suelo, debajo de mi bici.

Ya en boxes, me seco un poco los pies, me pongo calcetines, zapatos, porta dorsal y casco. Me pongo los dátiles que había preparado al lado de las zapatillas en la boca y a por la segunda parte de la competición!!!

Esta parte empieza en subidita, así que las pulsaciones se disparan, y primera comprobación, cuesta un montón masticar los dátiles, así que los mantengo un poco en la boca, masticar y tragarlos con un poco de agua. Y es cuando me doy cuenta, que la primera bolsita de dátiles que había dejado preparada para cogerla se me ha olvidado y se ha quedado en boxes. Así que mi táctica de dar energía al cuerpo mientras voy en bici para llegar con fuerza a la parte de run, al garete. Segundo error :-P.

Todo perfecto en bici, sonrisa de oreja a oreja. Tercera en ese momento. Circuito con desnivel, controlando piñones y platos. De repente, en el km 8, la cadena de la bici empieza a rascar y hacer ruido, no puedo cambiar de piñones ni plato. Pienso que se ha salido la cadena, mierda!! Bajo de la bici y lo compruebo, ruedo los pedales y la cadena está en su sitio. Qué narices le pasa??

Llego como puedo al km 10 donde se da la primera vuelta y comunico que me falla la bici. Alguien de la organización se acerca y comprueba que la parte de piñones está descuadrado y suelto, y me aconseja abandonar la prueba. Decido seguir, sea como sea. Aunque casi imposible rodar los pedales. “Lo que aguante la cadena!!” – me repito una y otra vez – “Si en las subidas me quedo clavada, bajaré de la bici y las subiré andando, y si al final he de seguir a pie porque la cadena no aguanta, me quitaré las zapatillas de calas y corriendo descalza terminaré el trayecto, pero yo a run llegaré, y terminaré la Tri”.

No me lo creo, cada km que avanzo la cadena sigue aguantando, y más cerca estoy de llegar a boxes. En todo momento mantengo la compostura, la sonrisa, la alegría… que parece que no, pero se hace un poquillo difícil cuando te adelantan tantas bicis… Pero en los dos últimos km de bici no puedo evitar romper a llorar…  de impotencia, de rabia…? no, llorar de emoción. Esa emoción que te embarga, te envuelva, te conecta y te dice: “has visto lo que has hecho? estás llegando a boxes. Has sufrido una bici difícil porque has querido, porque podrías haber abandonado, y has sido capaz. Recuerdas todo aquello que te dijeron que no podrías hacer y conseguiste superar? esto es solo una cosa más que has superado, pero te está dando una pequeña señal de que los límites no están en las palabras, tuyas o de los demás, sino en lo que te indique tu Ser y tu corazón”.

Llegué a boxes muy contenta. Ya me había desenganchado las zapatillas y descalzado antes de llegar. Solo deseaba dejar la bici, que por cierto, muy buen trabajo había hecho. Había aguantado como una campeona.

Me puse las zapatillas de run y a correr. Mi mayor temor, después del esfuerzo en bici, era que las piernas las tuviese muertas para correr. Pero al empezar a correr ya no lo pensé más y desconecté de mis pensamientos, solo me centré en disfrutar. Intenté coger un ritmo cómodo para aguantar los 5km, controlando la respiración para que no me diese un ataque de asma y con una sonrisa de oreja a oreja. Suele ser ese mi indicativo, si puedo sonreír es que voy relativamente cómoda. Si soy sincera, podría haber apretado más en la parte de run, pero después de lo que había sufrido en bici me quise regalar un poco de “tranquilidad” relativa 🙂

Y finalmente… finisher!!!

En natación y run objetivos más que superados, en ambos 3ra en los parciales.

Mucho mejor que el año pasado.

Y llegada a meta con una sonrisa perpetua y con todavía ganas de hacer alguna broma a la cámara.


<< Cuando la vida te pone obstáculos… o te das de cabezazos contra el muro hasta que te abres la cabeza, o simplemente los rodeas de la mejor forma que sabes >>

<< Aunque otros digan que no puedes o no debes, tu Ser, esa voz que escuchas, es quien te indica el camino a seguir. Porque no todo es llegar el primero, sino llegar a donde te has propuesto, de la mejor forma que sabes, y dentro de las posibilidades de las que dispones >>


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